lunes, 13 de febrero de 2012

Cambios, cambios everywhere.

  Últimamente, los cambios son más que evidentes para mí. Mis gustos musicales, mi forma de vestir, de pensar, de hablar, mis creencias, prácticamente todo está cambiando. Ahora me estoy dando cuenta de que los quince años comienzan a tomar cada vez más sentido. Inclusive llegué al punto de no tolerar la forma de ser de unas amigas que hasta hace un par de meses atrás las amaba con lo que soy. Evidentemente, estoy creciendo.
  Estoy en un momento muy complicado además, en una puja bastante interesante conmigo misma. Aparte de todos estos cambios que se están dando en mí, estoy resolviendo el tema de cambiarme de colegio. Quiero hacerlo realmente pero a veces lo pienso y es como que me asusta un poco. Está bien, me cambio con dos compañeras a una escuela, no sé si mejor a nivel educacional pero al menos el ambiente está a años luz de lo que es el SVP de Pompeya. ¿De qué tengo miedo?. De todo. Estoy dejando a gente con la que ya estoy acostumbrada a estar por gente completamente desconocida. Cabe resaltar que el contacto humano no es exactamente mi actividad favorita y menos si se trata de gente que no conozco. Otro tema bastante inquietante es el de los profesores, ¿cómo serán?. Ahora, con tantas preocupaciones, ¿por qué directamente no te quedás en donde estás?. La verdad es que no pienso aguantar un segundo más de convivencia con cierta gente. Sí, tanto profesores como alumnos. Por ahí no me convenga tanto cambiarme, o por ahí sí. Por ahora quiero saber de qué se trata todo y así poder avanzar o disolver esa idea. A propósito y ya que estamos hablando del colegio -tema que no quiero volver a tocar hasta el primer día de clase- tengo que dar dos de las materias más densas de la vida, Matemática e Historia dentro de dos semanas y ni siquiera tengo las carpetas. Sí, definitivamente voy a morir. El problema también es que no tengo incentivo alguno como para estudiar. Estuve todo este tiempo de vacaciones, sin tocar un lápiz y ahora se supone que tengo que preparar dos materias. Al menos me sirve de lección.
  Ahora pasamos a lo interesante. Hace ¿dos días? saqué todos los posters que tenía colgados en la pared de los Jonas Brothers. Sí. Sentía que tenía que hacerlo, que ya era el momento. Costó un poco escuchar como se rompían al sacarlos, verlos todos tirados en el piso, ver la pared vacía, solo con marcas del adhesivo de la cinta pero lo hice, tomando una bocanada de aire y cerrando los ojos. En serio, ya era hora. Es complicado despegarse de algo o más bien, alguien después de cinco años pero cuando ya no hay nada, no hay nada y yo no podría seguir con algo cuando no siento nada verdadero. Todo esto está pasando hace ya un tiempito, no soy la misma fangirl. Ni siquiera soy una fangirl. Los que antes eran mis ídolos ahora me molestan. Bueno, no me molestan pero no es exactamente emoción lo que siento al escuchar una canción One Direction o Demi Lovato en la radio, en la calle o el supermercado, vió. ¡Demi Lovato!. Viene a la Argentina en Abril. Siempre quise verla en vivo, era como un 'sueño a realizar' y apenas me enteré ni me mosqueé, mientras que hace meses atrás cuando supe que venía MGMT al Quilmes empecé a temblar. Véase la diferencia. De a poco voy encontrando bandas nuevas -y no tan nuevas- y desempolvando otras y todo eso hace que vaya dejando cada vez más atrás lo que alguna vez fui. Sé que no voy a poder deshacerme de todo y creo que en cierta forma me gusta esa idea. En fin, supongo que todo esto y lo que se viene forma parte de crecer.

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